Las cosas entre Phil Collins (Londres, 75 años) y Paul McCartney (Liverpool, 84 años) empezaron a torcerse en 2002. Ambos actuaron entonces en el Jubileo de Oro de la reina Isabel II en el Palacio de Buckingham, y Collins aprovechó para pedirle a McCartney que le firmara un libro del único autor que había escrito una biografía autorizada de los Beatles mientras todavía estaban en activo. “McCartney se acercó con Heather Mills [mujer de McCartney entre 2002 y 2008] y yo tenía una primera edición de The Beatles de Hunter Davies, y le dije: ‘Oye, Paul, ¿te importaría firmármela?’. Y él dijo: ‘Oh, Heather, nuestro pequeño Phil es un poco fan de los Beatles”, contó Collins en una entrevista con The Times en 2016, herido con la condescendencia del exintegrante de la banda británica. “McCartney era uno de mis ídolos, pero tiene esa cualidad cuando te habla que te hace sentir…: ‘Sé que esto debe ser difícil para vos porque soy un Beatle. Soy Paul McCartney y debe ser muy difícil poder conversar conmigo”, lo imitó. Después de hacerse pública esta anécdota, el cantante de “Hey Jude” intentó contactar con Collins por correo electrónico para aclarar las cosas, pero el baterista de Genesis no respondió. “Se puso en contacto conmigo porque estaba molesto”, confesó hace una década a Billboard. “Desde luego, no recibí flores de su parte, más bien me dijo: ‘Sigamos adelante con nuestras vidas’. Y lamento que esté molesto porque dije algo desagradable sobre él. Bueno, en realidad no fue nada desagradable. Si la gente no les dice a los demás que a veces su actitud podría ser mejor, entonces no va a mejorar”. Desde entonces, el contacto entre los veteranos músicos ha sido nulo hasta “hace uno o dos meses”, cuando, según contó Collins en el programa de Piers Morgan el pasado 2 de octubre, McCartney lo llamó por teléfono tras enterarse de que estaba preguntando a otros músicos por objetos de valor que quisieran donar a la subasta benéfica de King’s Trust que está organizando para el mes que viene. El de Liverpool aprovechó la ocasión para sacar a relucir su sonado distanciamiento. “¿De qué va todo esto?”, le preguntó a Collins. “Le dije: ‘Ojalá nunca lo hubiera dicho, Paul, ojalá nunca lo hubiera dicho’. Y me respondió: ‘Pensé que estábamos bien, ¿sabés?’. No es justo que les cuente lo que me dijo, pero, básicamente, esa fue la esencia de la conversación. Así que nos reconciliamos”, confirmó a Morgan. “Le pedí disculpas… Obviamente, esto le había estado molestando porque le gusta caer bien, como a todos. Y quizás a él más que a otros, pero a todos nos gusta caer bien. Y lo entiendo. Nos reconciliamos”, insistió.